Volver

Se cumplen casi dos meses desde que aterricé en España, y …¡cómo cuesta volver!, sobre todo con las Navidades de por medio que agrandan las desigualdades entre un país y otro. Y digo yo, ¿no podríamos cenar arroz y pollo, como hacen en Chibuluma por Navidad, recordando a otras personas que no tienen nuestra suerte y dando mayor importancia a la familia y no a la comida o los regalos?

Perdonadme por no haber escrito en las últimas semanas de mi estancia en Chibuluma. Estaba apuntado en mi lista de tareas pero era algo que me costaba, porque tenía que admitir que el final llegaba… Era como escribir una carta de despedida, y no quería. De hecho, reflexionando ahora, nunca llegué a despedirme de verdad, porque cuando me fui sabía que iba a volver y ahora sigo con el mismo sentimiento, intentando organizarme para volver. Por eso no tengo la sensación de estar triste o echar de menos, me siento más bien lenta, muy tranquila, desubicada en muchos sentidos y perdida en otros, pero soñando con el día que vuelva y poder disfrutar de nuevo del camino al cole y ver todas las mejoras del proyecto.

El proyecto del colegio de Twayuka sigue en marcha, ya le queda muy poquito para finalizar y desde el St. MarcellinsSkills Centre trabajan para acabarlo pronto. Quedan alrededor de 10 pupitres por arreglar de los 74 presupuestados, las mesas y sillas del profesorado y los cristales de las ventanas (los marcos ya están colocados). Os quiero compartir una de las fotos que nos han enviado y más ilusión me ha hecho:

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No es solo el ordenador y la impresora, esta foto significa:  ¡electricidad en el colegio! Mrs. Mulenga, la directora, me  dice que los profesores están encantados y se van turnando  para usarlo. Otro de los retos cumplidos más bonitos son las  200 mochilas que se han cosido en el Skills y que los chavales  han pintado. Lo normal en Twayuka es llevar una bolsa de  plástico (de una tienda, o la del pan bimbo) para guardar los  cuadernos, gracias al proyecto el alumnado de 1º, 2º y 3º  tienen nuevas mochilas, el resto… a ver si se pueden  conseguir este año…

IMG_20161129_091941 Muchas veces me sorprendo pensando en lo que estarán  haciendo ahora, o si yo estuviera allí ahora tendría clase de…  Todo voluntariado marca, los que lo habéis probado, lo  sabéis. Si a eso le sumamos que África engancha y que vives  allí durante 9 meses sin ningún problema de salud ni de nada  (problema de verdad con su significado, no eso que nos  creamos nosotros mismos para complicarnos la vida)…  ¿quién va a querer volver? Nadie quiere volver cuando es feliz  en un lugar, y yo lo he sido. 9 meses allí da para mucho, para  vivir y soñar con ellas, para compartir y convivir, conocer costumbres y culturas, sentirte parte de ellos, supongo que esa es la mayor diferencia que yo he experimentado entre un voluntariado de larga y corta duración. En un mes haces muchas cosas, pero en 9  sobre todo vives, aprendes, cambias. Estás. Haces cosas, pero siempre quieres hacer más. Os podría decir la cantidad de cosas que me he dejado por hacer, pero por sentir, creo que nada.

Sólo puedo acabar esta entrada con un TWATOTELA SANA. Un gracias enorme a mi familia por comprenderme, aunque cueste, a toda esa gente que he llevado en la mochila, que vino conmigo a Zambia y se quedó los 9 meses. Gracias a Javier y Tamara por su sí; a los babrothers y la gente del Skills y de Twayuka, mi familia zambiana y a todos y todas los que habéis hecho posible el proyecto, no sólo donando, sino vibrando con cada nuevo paso. Gracias a los babrothers Mundo y Felipe junto con Mansoa y Musakaña por llevar a cabo el proyecto de Chibuluma, sin su sueño, su esfuerzo y entrega, Chibuluma no significaría nada para nosotros/as y yo no podría haber vivido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. TWATOTELA ZAMBIA.

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