Reflexiones desde Zambia

Buenos días amigos y amigas de SED,

Es difícil describir todas las emociones, sentimientos y aprendizajes que he podido vivir en estas primeras semanas de mi experiencia como voluntaria de larga duración de la ONGD SED en Chibuluma, Zambia. Así que comenzaré por contaros cómo es todo esto.

Muchos de vosotros, cercanos a la ONGD, habréis oído hablar de Chibuluma, no sólo habréis oído hablar, si no que habréis colaborado en la construcción del colegio y del Skills. Es emocionante llegar aquí y ver lo que la solidaridad de tanta gente, el trabajo de tanta otra y los sueños de muchos pueden llegar a hacer. Para mí, personalmente, que he dejado por un tiempo el trabajo de oficina en la ONGD para trasladarme al terreno, es muy emocionante. Pasar de ver facturas, ver fotos, formularios a poder conocer en persona a los hermanos, a compartir las clases con el alumnado y profesorado, andar por los edificios construidos, jugar en la cancha, compartir con los beneficiarios y beneficiarias de las becas del Skill, es como un sueño hecho realidad. Pasar de ver a vivir, de leer a charlar a compartir, un cambio sustancial y una experiencia única de la que me siento muy afortunada y agradecida de vivirla.

Intento trasmitiros un poquito de cómo es todo este lugar. Estamos entre las localidades de Chibuluma y Kalulushi. Según llegas por la carretera lo primero que te encuentras es la comunidad de los Hermanos Maristas. Aquí viven 6 hermanos, todos ellos trabajan en el colegio y en el Skills. Avanzando unos metros se encuentra el colegio de secundaria con 660 alumnos y alumnas y 42 profesores. Cuenta además con 2 laboratorios, biblioteca y 2 salas de ordenadores.

En frente se encuentra el aparcamiento de bicicletas. Si seguimos andando por el mismo camino a mano izquierda, al lado del colegio, se encuentra el salón de actos y en frente, a mano derecha, está la cancha de deportes, para jugar a fútbol, baloncesto, voleibol o “net ball” (un juego de aquí parecido al baloncesto). Y al lado está el Skills Training Centre, (Formación profesional técnica) donde los estudiantes pueden cursar carpintería, costura, informática y cocina y catering. El Skills cuenta con 50 alumnos y alumnas y 7 profesores.

La gente que he podido conocer es muy amable y sencilla. Siempre te saludan y preguntan cómo estás (muchos de ellos lo hacen en bemba, la lengua local, en la que los saludos son muy importantes y llevan su tiempo). Intentaré trasmitiros en próximas entradas un poco más de la cultura y tradiciones zambianas y de mi experiencia como voluntaria.

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